EL TIEMPO LO SUPO
Cuando AMLO tenía poco tiempo de haber asumido el cargo presidencial, dos "amigos" de la infancia, durante una reunión de café, me recibieron de manera desagradable, francamente. Sobre todo uno de estos ex compañeros de la primaria "República de Tanzania", un tal Jorge Canaval, estuvo buen rato chingue y chingue con una pregunta muy imbécil, fastidiosa: "¿Y tú qué harías, Cortés, si (AMLO) se reelige?" Fui paciente, y mucho; y le expliqué que eso no pasaría, y le di la "clase" respectiva, o sea argumentos constitucionales y políticos. ¿Y entendió el tipo? ¡No! Y no sólo él se montó en su macho, también el otro ex amigo que estaba ahí, un panista resentido, muy dado a las corruptelas que hacían prosperar sus negocios con el gobierno anterior de la CDMX. Llegó un momento en que dije a Canaval: ¡No digas pendejadas, por favor! Y claro, se ofendió el anciano, y pretendió ponerme en aprietos cuando me preguntó: ¿Me estás diciendo pendejo? Obvio que...