LO QUE NO SE HEREDA

MAGNÍFICA COCINERA, sí, mi madre, Sofía Tapia Nava, era una magnífica cocinera. Quienes  la conocieron y probaron sus platillos podrían confirmarlo; quizás hasta la vieron cocinando en su lonchería "Sofi", en Chilpancingo, o charlaron con ella y recibieron su sonrisa abrigadora.

Lo que tal vez no sabían es que, no obstante que preparaba platillos caseros de la cocina guerrerense, ella tenía un "toque" tan especial y una intuición innata que le hicieron ganar un concurso gastronómico en los años 80. Quienes trabajaron en el entonces proyecto hidroeléctrico de El Caracol, en el estado de Guerrero, podrán dar fe de mis palabras y hasta corroborar que la esposa del ingeniero Alberto Escofet, ingeniero residente de la obra en aquellos años, se llevó un adobo con puerco, platillo simple en apariencia, en helicóptero, sí, leyeron bien, ¡en helicóptero!, hasta el entonces Distrito Federal, para que concursara el platillo preparado por mi madre... ¡y ganó el concurso!

Lo que tampoco sabían es que se escribieron algunas notas en columnas gastronómicas sobre su "toque" culinario, como en el periódico UnoMásUno o la revista Raíces Surianas. Así de buena era su sazón. (¡Cómo olvidar su asado de res!)

Ella, dueña de una notable sazón, tuvo un hijo... ¡qué curioso!... un hijo que no sabe cocinar... Porque hay cosas que uno no hereda de los padres. 

Ah, pero en cierta ocasión, cuando junto con la Necesaria preparé unos tamales en hoja de maíz, y siendo ésta la primera vez que lo hacía yo, algo de las manos de mi madre estuvo en las mías en el momento de batir la manteca, de agregar poco a poco la harina de maíz, de calcular la porción precisa del caldo de pollo. ¿Sería que lo hice repitiendo lo que vi tantas veces cuando niño? ¿O una intuición como la de ella? ¿O su presencia que me acompañó y me dirigió durante el batido a mano de la masa?

Según la Necesaria y la señora que nos ayudaba en los quehaceres de casa, la masa quedó muy buena: esponjosita, suave, con buena textura.

Aún hoy me preguntó: ¿cómo fue que ocurrió?

Gracias, Chofita. Gracias, mamá. Añadiré a mi hoja de vida aquella tarde culinaria y memorable, y te la debo. Recibe un beso hasta el Cielo.


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